🚀 [TOP] Entrevista a Roberto Carlos Díaz Justicia
Hay personas que montan un negocio.
Y hay personas que, cuando montan uno, ya están pensando en el siguiente.
Roberto empezó trabajando en Indra y acabó construyendo la academia de idiomas más grande de su zona. Después abrió una clínica capilar el mismo día que empezaba el confinamiento por Covid. Entre medias, montó una gasolinera automática. Más tarde creó una formación especializada que hoy no para de crecer.

Hablamos de detectar oportunidades, lanzarse, equivocarse, aprender y volver a intentarlo. Si quieres entender cómo piensa alguien que no para de crear negocios esta entrevista te va a encantar.
Comenzamos.
¿En qué momento de tu vida estabas cuando pensaste por primera vez: “voy a montar algo por mi cuenta”?
Yo siempre había tenido claro que quería ser empresario. En el año 2013 estaba trabajando en Indra y un amigo mío estaba dando clases particulares en su casa y le iba bien. Le dije: ¿por qué no montamos una academia y lo hacemos de forma profesional? Así fue como nació Academia Learning en Almagro.
Inicialmente era una academia de refuerzo de todas las áreas, pero quizás por el nombre la gente nos empezó a demandar sobre todo inglés y así fue como nos especializamos, hasta convertirnos en la academia de idiomas más grande de la zona. Después ampliamos a Ciudad Real, Toledo y Madrid.
¿Hubo algún momento en el que pensaste: “me he equivocado, mejor vuelvo a lo seguro”?
La verdad es que no. También es cierto que inicialmente no dejé mi trabajo hasta el año 2020, cuando abrimos la primera clínica capilar, casualmente justo en la fecha de la cuarentena del Covid.

¿Qué era lo que más miedo te daba al empezar: perder dinero, hacer el ridículo o decepcionar a alguien?
Nunca he tenido miedo a empezar. De hecho, cada vez que puedo me lanzo. Siempre tengo algo nuevo en marcha y cuando me hacen una propuesta de negocio la estudio. Luego ya decidiré si entro o no, pero la oportunidad hay que analizarla.
¿En qué momento pensaste en montar un academia de formación capilar?
Bueno, como te comentaba, en 2013 empezamos con las academias de inglés y en 2020 monté mi primera clínica capilar en Ciudad Real junto a otro socio (en 2024 compré su parte).
Entre medias, allá por 2019, montamos una gasolinera desatendida también en Almagro.
Al montar la clínica fue cuando vi que necesitaba personal técnico para cirugías y no había suficiente.
¿Cómo nace exactamente la idea de formar a enfermeros/as en injerto capilar?
Al montar la clínica capilar ya cogí una excedencia en Indra (para ya nunca volver) y me puse a gestionarla al 100%.
Desde el principio tuvo muy buena acogida y rápidamente vi que había una demanda altísima de técnicos capilares, que son quienes realizan gran parte del trabajo en la cirugía junto al cirujano.
Decidí invertir en formar a nuestro propio equipo para no depender tanto de freelance, que estaban muy saturados de trabajo y era difícil organizar cirugías así.
Cuando formé a mi equipo pensé: ¿por qué no formar a más gente y así solucionar también este problema en el sector? Así es como nace Formación Capilar. Desde el inicio tuvo muchísima demanda; venían alumnos desde Melilla, Latinoamérica, Barcelona… a Ciudad Real. Eso me impulsó también a crear otra clínica en Madrid para captar pacientes allí y poder ubicar parte de la formación en una ciudad más accesible.
Con el tiempo la profesionalizamos acreditándola con universidad.

¿Cuál fue tu primera “prueba” real? ¿A cuánta gente formaste al principio?
En la primera formación tuvimos 5 alumnos.
¿Cuánto facturaste el primer año?
El primer año, en 2022, se facturaron unos 32.000 €. En 2023 prácticamente se duplicó y en 2024 volvió a duplicarse otra vez. Eso nos confirmó que la demanda era real y que el sector tenía mucho recorrido.
¿Qué hiciste tú solo al principio que hoy delegas sí o sí?
En Formación Capilar he hecho prácticamente todo menos las prácticas: publicidad, gestión de CRM, automatizaciones, relaciones con universidades, colaboraciones… Es fácil volverse loco.
Me ha costado mucho delegar porque no me fiaba, pero afortunadamente a partir de este año eso está cambiando.
Cuál fue el mayor error que cometiste en esa primera etapa?
"No delegar antes para poder centrarme en crecer"
¿Cuánto tuviste que invertir para abrir el negocio?
Mi inversión más alta inicial fueron unos 80.000 € para abrir la gasolinera.
¿Cuántas personas tienes empleadas?
Contando todas las empresas, más de 30 personas.
¿Cuál es el mayor problema de expandir un negocio para ti?
La búsqueda de personal de confianza y tener que gestionar a distancia.
Cuéntanos una cagada que te costase dinero.
Abrimos una clínica en Torremolinos con unos supuestos amigos que nos convencieron y al final cerramos a los pocos meses. Nos quedamos sin la clínica y sin los “amigos”. Fue una buena lección sobre elegir socios y amigos.
¿Has tenido problemas legales, reclamaciones o inspecciones?
No. Lo mejor es tenerlo todo legal y bien hecho porque la administración no para de revisar y es mejor poder estar tranquilo.
¿Cuánto cuesta abrir una clínica desde cero?
Depende mucho de si tienes que hacer obra, ubicación, equipamiento… pero desde 50.000 € se puede montar algo funcional. La segunda me costó menos que la primera porque ya sabía cómo hacerlo.
"Desde 50.000 € se puede montar una clínica capilar"
¿Cuál fue el mayor susto al abrir la primera?
El COVID, justo el día que abríamos.
¿Qué no se ve desde fuera de una clínica capilar?
La cantidad de trabajo, responsabilidad y gastos que supone.
¿Cómo compites contra la fama de Turquía para ponerse pelo?
Es complicado porque en España existe mucha mentalidad de ahorro, pero en este caso hablamos de un procedimiento sanitario para toda la vida. No merece la pena ahorrar 500 o 1.000 €.
Nos llegan pacientes con la zona donante dañada por intervenciones mal hechas intentando que les ayudemos, y a veces ya no tienen solución. Eso es lo que la gente no ve cuando solo compara precios.